Presentación

El presente número aborda desde una perspectiva teórica y práctica el tema de las políticas públicas y su relación con los territorios rurales.

Las políticas públicas hacia los territorios rurales a nivel de la región han adolecido de una falta de claridad en el diseño hacia la sociedad rural que parte, por un lado, de un desconocimiento de las dinámicas y problemas actuales de las sociedades rurales y por otro, de un diseño desde arriba, apegado a tradicionales visiones burocráticas de la sociedad.

Durante las últimas dos décadas del siglo pasado, predominaron en la región las políticas aperturistas y de libre mercado que significaron un retiro del Estado de la escena pública y de la planificación. No obstante, en algunos países todavía sobrevivieron políticas, si se quiere limitadas y parciales, pero que de alguna manera estaban orientadas hacia los sectores campesinos del medio rural como fueron las políticas de Desarrollo Rural Integral.

A principios de este siglo, la presencia de gobiernos “progresistas” en un número importante de países significó el fortalecimiento del rol del Estado en la economía y en cierto sentido también en la planificación. No obstante, el campo no fue considerado una prioridad ni en los modelos de sociedad ni en los de planificación que se ensayaron en la región. Fue como siempre “el convidado de piedra” a pesar del lenguaje utilizado en el discurso oficial de algunos de estos gobiernos (Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia). No sirvió mucho la supuesta concepción andina del “buen vivir”, como paradigma del diseño de políticas públicas que supuestamente consideraban los intereses de los sectores más vulnerables de la sociedad rural. Terminó por imponerse una visión pragmática de corte economicista que significó por un lado, la supresión de proyectos específicos para los campesinos, como habían sido hasta años anteriores los proyectos de desarrollo rural y por otro, el apoyo a políticas empresariales vinculadas a los agronegocios.

Así pues, las políticas públicas hacia los territorios rurales se desenvuelven hoy día en un contexto donde los actores más desfavorecidos del sector rural no tienen ni la organización ni el peso político suficiente para ejercer presión sobre el diseño de políticas en su favor. El Estado ha abandonado la planificación como eje de su acción en el medio rural y nuevamente se ha tornado a los dictados de una política aperturista con eje en el mercado mundial.

Es pertinente, entonces, preguntarse sobre ¿cuáles son las propuestas actuales de políticas públicas hacia los territorios rurales?, ¿de dónde provienen?, ¿son el resultado de la participación de los actores sociales de los territorios rurales?, ¿o más bien, se trata de propuestas elaboradas en la academia y posteriormente procesadas por organizaciones no gubernamentales e instituciones financieras internacionales y de desarrollo que todavía tienen presencia en el medio rural?

Los artículos presentados en este número abordan, desde diversas perspectivas regionales y casuísticas, algunos de los aspectos señalados en esta introducción.

En la sección Tema Central, el artículo teórico de André Torre analiza el desarrollo territorial a partir de la dimensión productiva y la gobernanza. Es importante, según el autor, considerar los procesos de cooperación y construcción social. Las políticas públicas deberían generar espacios para el surgimiento y consolidación de iniciativas de los actores que aseguren las innovaciones territoriales y la gobernanza territorial.

El siguiente artículo de Mireya Valencia et al. presenta las ideas centrales de las políticas públicas desde el enfoque del desarrollo territorial impulsado principalmente por la Red de Políticas Públicas y Desarrollo Lural en América Latina (Red PP-AL). Los autores plantean que el objetivo principal de una nueva generación de políticas de desarrollo territorial debería estar centrado en la cohesión territorial y entre los actores, además de considerar la asimetría de relaciones de poder presentes en los territorios rurales.

En el tercer artículo, Marcela Crovetto y Lucas Osardo analizan las representaciones sociales que construyen los empresarios sobre los trabajadores agrícolas de las cerezas en el Valle Inferior del río Chubut, Argentina. Analizan las estrategias de los empresarios en el manejo de la mano de obra en las diversas fases del proceso productivo. La percepción social de los empresarios en relación a los trabajadores ha configurado un mercado de trabajo funcional que aprovecha tanto el diverso origen de los trabajadores como las características del proceso de trabajo. El siguiente trabajo, elaborado por Óscar Humberto Soto y Edgars Martínez, se ubica en un espacio rural con fuerte presencia campesino-indígena como es Malargüe en Mendoza, Argentina. Los autores muestran cómo las prácticas trashumantes y la ganadería caprina extensiva son posibles debido a la persistencia de las estrategias de reproducción campesina frente al déficit de políticas públicas que no logran articular las demandas de los actores con las dinámicas territoriales.

El artículo de Andréia Tecchio et al. analiza las articulaciones entre las acciones de descentralización estatal y federal en la planificación y ejecución de las políticas públicas de desarrollo rural en diferentes instituciones del Territorio Contestado de Meio Oeste en Santa Catarina, Brasil. Señala las limitaciones de las iniciativas federales y estatales y la poca articulación institucional entre la política de territorialización federal y los organismos responsables del proceso de descentralización estatal.

La interrelación entre políticas públicas de innovación del sistema agroalimentario y los procesos de implementación en el agro mediante la experiencia del Plan Estratégico

Agroalimentario y Agroindustrial (PEEA) en Argentina es analizada en el artículo de Tomás Carrozza y Susana Brieva. Los autores muestran las debilidades en los mecanismos de evaluación, los vacíos para entender la dimensión territorial y sobre todo, la “falta de claridad” en el papel de los actores que participan en este proceso.

En la sección Contrapunto, el artículo de Evangelina Tifni estudia la relación entre políticas públicas y productores familiares de cerdos en el sur de la provincia de Santa Fe, Argentina. La autora destaca la versatilidad o “resiliencia” en la adaptación de los productores familiares frente a los constantes cambios de las políticas públicas orientadas a la agricultura familiar.

En la sección Estudio de Caso, el artículo de Lisandro Fernández se refiere a las demandas de la agricultura familiar por medio de un estudio de caso en Oberá, Misiones, Argentina. Muestra que las demandas de los productores del sector “yerbatero” se han canalizado principalmente por vías institucionales y que los reclamos de los sectores organizados en materia económica no generaron mayores cambios en la “posición desventajosa de la agricultura familiar”.

Finalmente, el artículo de Gustavo Andrade Figueroa aborda la gobernanza del agua en una parroquia rural ecuatoriana (Angochagua en la provincia de Imbabura). Analiza cómo la carencia del agua puede generar una importante participación de los actores locales que logran dar sentido a un estilo de gobernanza que permite incluir dimensiones ambientales, productivas y sociales.

Esperamos que la lectura de estos artículos permita abrir nuevas preguntas y líneas de investigación sobre las políticas públicas respecto a los territorios rurales en una coyuntura como la actual, donde la crisis económica y de salud por la que atraviesa la región requiere de respuestas innovadoras tanto de los actores sociales como de los gobiernos locales y nacionales.